miércoles, julio 28, 2010

El bibliotecario embebido

La idea de biblioteca embebida (término que he tenido que defender en más de una ocasión), es una de las que más suena en estos últimos años.
En el Fesabid de 2007, presenté el póster "La biblioteca embebida en la plataforma virtual", con el objetivo de mostrar las posibilidades que tenían las plataformas docentes para la integración de los productos y servicios bibliotecarios. La biblioteca de esta forma quedaba integrada en la docencia virtual y ofrecía su servicio allá donde se la necesitaba.
El servicio de referencia es otro de los que más se asocia a la integración directa del servicio con su entorno, y en este sentido surge el "roving reference" o referencia ambulante, que sale de los límites físicos de la biblioteca para integrarse en los espacios en los los usuarios están: cafeterías, salas de estudio, campus y pasillos de las facultades y escuelas universitarias. Un ejemplo es el de Arizona State University, y aquí podéis ver un documento con los trucos y recomendaciones que hacen a sus referencistas.
Un paso más en el proceso de inserción de la biblioteca en el espacio de los usuarios, es el representado por la biblioteca Welch Medical de la Universidad Johns Hopkins que, desde hace dos años tiene implantado un modelo de biblioteca distribuida. El objetivo que persigue es el de estar en cualquier parte y no en una sola ubicación, un modelo que con la preminencia de los documentos electronicos o de los ebooks, se hace cada vez más necesaria.
"Mientras más embebido esté el personal de bibliotecas en la vida académica de los profesores y estudiantes a los que sirve, más valor y relevancia tendrán en un mundo en el que la biblioteca continua migrando a un entorno web"
En opinión de esta biblioteca, “We don’t really need to have a central service point anymore,” “By 2012 we do expect to be out of the building.” El edificio físico de la biblioteca ha sido desmantelado, las colecciones bibliográficas se han reciclado y enviado a puntos de almacenamiento exteriores y existe un ágil sistema de suministro de documentos impresos.
La biblioteca aparece de esta forma distribuida no solo porque se puede acceder a sus colecciones desde cualquier parte dentro y fuera del campus, sino tambien porque sus bibliotecarios se encuentran integrados en los departamentos, y no trabajan en un edificio central (en este enlace aparece su programa de integracion). Entre las funciones de estos "informantes" (“informationists", término que prefieren al de bibliotecario por las connotaciones que pudiera conllevar) se encuentran las siguientes: "As your informationists, we’ll be much better positioned to offer on-the-spot instruction/consultation and searching, create digital portals for you, develop Web 2.0 forums on your departmental sites, participate on systematic review teams, and collaborate on your projects as they evolve".
La idea que persiguen es que no solo los recursos estén cuando se les necesite, en cualquier lugar, sino que tambien puedan tener un experto en información en su mismo sitio de trabajo.
Trabajar codo con codo con los investigadores, los profesores, los alumnos, permite al bibliotecario conocer de primera mano sus necesidades, comprenderlos mejor: “You don’t know until you get into their environment what they need and how they work.” Trabajar con ellos permite por ejemplo modificar y mejorar los portales web temáticos de la biblioteca según las necesidades y hábitos de los investigadores que los usan.
Una biblioteca especializada debe flexibilizarse para satisfacer las necesidades de ese campo del conocimiento. En este caso hablamos de una biblioteca del área de la salud, con un uso mayoritario de las colecciones electrónicas, lo que facilita este modelo de biblioteca sin edificio. Qizás para el caso de otras disciplinas, este modelo no sea hoy por hoy el recomendable ya que sus necesidades en relación a la biblioteca sean distintas.
Otras bibliotecas universitarias ya iniciaron este mismo modelo (The College Librarian program at Virginia Tech and the Field Librarian Program at University of Michigan), y otras están en vias de implantación, como Purdue University.
Me pregunto si este modelo se entendería en el entorno de las bibliotecas universitarias españolas...



martes, julio 20, 2010

Experto en biblioteca 2.0, o ver pasar el cadáver de tu enemigo

EBSCO está llevando a cabo una encuesta para dar a conocer las prácticas y usos de las redes sociales por parte de las bibliotecas europeas, cuyos resultados dará a conocer en la PreIFLA del 2010 (vía @Honorio Penedés). De pronto... como que todo encaja!! La nueva directora de la Biblioteca Nacional, Glòria Pérez-Salmerón, aparece definida en la prensa "experta en biblioteca 2.0", como uno de sus grandes valores. Las webs de las bibliotecas universitarias se llenan de iconos de la web 2 y hace apenas un año, la Biblioteca de la UPC pegaba el salto y se hacia llamar Bibliotecnica 2.0.
Pero no siempre ha estado tan claro ni tan bien visto que una biblioteca, sobre todo del entorno universitario, se sumara al carro de la web 2.0 e hiciera sus pinitos (o perdiera el tiempo según se mirase), creando y manteniendo blogs, wikis, chats, compartiendo sus producciones en flickr, slideshare, delicious, netvibes o youtube, o participando en la comunidad y dando formación en twitter, facebook, tuenti o secondlife.
Y quien no me crea, que busque en google por biblioteca 2.0. Andrés Pedreño se preguntaba en junio de 2006 ¿Llegará la web 2.0 a las bibliotecas?,
y en Fesabid del 2007, la mesa de los blogs en la biblioteca 2.0 tenía el frescor de la ilusión de los primeros años en democracia, y allí estaban todos, o casi todos, los que habíamos apostado por esta forma renovada (o nueva) de hacer las cosas en biblioteca. Pero todos esos que en su momento vieron claro que teníamos un horizonte distinto pero muy nítido ante nuestros ojos, tambien fuimos testigos de la poca credibilidad que reinaba en torno a los principios y herramientas de la web 2.0 aplicados a biblioteca. En resumidas cuentas, esas aplicaciones no se consideraban serias, sino más bien una pérdida de tiempo y energía que impedía la realización del verdadero trabajo de un bibliotecario. De esta forma, los blogs, las wikis, los chats, las cuentas en flickr o delicious o el perfil en tuenti, pasaban a tener la consideración de actividades seudoclandestinas, cuyos éxitos o fracasos había que sufrir en silencio...., a la espera de un mejor momento.
Pero ese momento llegó. Lo hemos visto al inicio de este post. No solo ser experto en biblioteca 2.0 es un valor para un profesional, sino que las webs de biblioteca se transforman y llenan de iconos de sitios y redes sociales en los que continuar la conversación con los usuarios. Los blogs que permanecían ocultos suben a la homepage de la biblioteca. Las publicaciones y cursos sobre bibliotecas 2.0 no dejan de aparecer por doquier y el mapa de bibliotecas españolas 2.0 sigue creciendo. Hemos llegado a ver pasar el cadaver de nuestro enemigo, la biblioteca 2.0 ha sido aceptada.
Sin embargo, necesitamos dar un paso más. Se espera que los que van adquiriendo experiencia con la práctica de la biblioteca 2.0, cuenten cómo les va, qué resultados están obteniendo, antes de que otros se lancen a las herramientas sociales. Muchos parecen decir: vale, acepto "pulpo", pero quiero evidencias. Se necesitan medios y métodos de evaluación del impacto de estas herramientas y aplicaciones en las bibliotecas. Es verdad que no pueden aplicarse los mismos criterios que aplicamos para hacer otras mediciones, que los indicadores de rendimiento no pueden ser los mismos, que hay que evaluar lo cuantitativo y lo cualitativo, que es muy dificil. Pero tambien es verdad que debemos hacer un seguimiento de lo realizado, tomarle el pulso a las aplicaciones, valorar su nivel de uso e impacto, establecer estrategias de marketing 2.0, planificar.
Y sobre todo, ofrecer esos resultados, mostrarlos, publicitarlos, mostrar evidencias del (aunque no obligatoriamente siempre) éxito obtenido.

domingo, julio 11, 2010

Mi biblioteca es única

Vi hace unos dias el anuncio que ilustra este post y aparte la ternura que pueda causar, me llamó la atención el valor que en nuestra sociedad está teniendo ser uno mismo, ser único, destacar la diferencia, "no ser borrego". En relación a la historia con las muñecas que las mujeres de mi generación hemos vivido, resulta curioso recordar cómo nuestra mayor ilusión era tener esa muñeca que se vendía en serie y era famosa, la que todas las niñas querían tener para ser la envidia de las que no la tenían. Durante muchos años nuestros padres nos habían comprado cualquier muñeca con muy poco glamour, en la tienda más próxima y con descuento a ser posible. Por esa razón, tener una de esas muñecas deseadas y "de marca", frente a las "genéricas" por muy tuneadas que estuvieran por nuestras madres (ropa hecha a mano, chalequitos, mobiliario), no era lo mismo, más bien, era el colmo de nuestros deseos infantiles.
En este anuncio nos estampan contra nuestros recuerdos; ahora resulta que lo que tiene valor, lo deseado es precisamente eso que antes teníamos y ahora añoramos: lo único.
Y todo esto que tiene que ver con las bibliotecas?????


Creo que las bibliotecas han pasado por las mismas experiencias que nosotras (las de mi generación) y nuestras muñecas.
Durante mucho tiempo las bibliotecas han sido únicas, porque sus colecciones lo eran, los servicios que ofrecían, al menos en el entorno universitario, se adaptaban como un guante a las necesidades de sus usuarios más próximos, porque eran sus bibliotecas, estaban ahí con la única misión de serles útiles. Recuerdo cuando entré en el Laboratorio de Arte de la Universidad de Sevilla, a comienzos de los 80, y cómo esas colecciones tan valiosas estaban colocadas según los propios usuarios querían, según su propio esquema de distribución de las materias. Aunque las colecciones se catalogaban, las materias y las signaturas había que preguntárselas a los propios profesores y alumnos. Era su biblioteca, y era única. Después llegamos los nuevos bibliotecarios, les colocamos las colecciones por la CDU, descubrieron que había obras que desconocían :), pero ya no era su biblioteca en la que habían pasado tan largos ratos, ahora entraban y salían, pero no se sentían en ella como antes. Recuerdo que nuestro lema era "hay que normalizar", y era lo que había que hacer, pero probablemente lo hicimos mal, desligando la biblioteca de ese sentimiento de dependencia, de esa experiencia que proporcionaba a sus usuarios.
Pero hay más. Con los años y la primacia de lo digital, nuestras bibliotecas están llegando a ofrecer las mismas colecciones electrónicas. Ya lo decía un informático conocido ante la política de compra de recursos electrónicos por los consorcios bibliotecarios: Llegará un momento en el que todas las bibliotecas ofrezcan lo mismo. Y así está siendo. Las mismas colecciones, las mismas interfaces de acceso a esas mismas colecciones (los que tenemos Encore vamos a ofrecer la misma cara a los usuarios, quitando el logo, claro!!). Los mismos servicios...
Como las muñecas con glamour, ricas y famosas. Todas iguales, vendidas en grandes almacenes, sin identidad.
¿Qué puede hacer únicas a nuestras bibliotecas? Ni las colecciones ni los servicios. El personal.
En los bibliotecarios está la única esperanza de ofrecer a nuestros usuarios algo digno de repetirse, diferente de lo que le ofrecen otras bibliotecas universitarias (en nuestro caso). Porque un personal que esté motivado no tiene precio, puede cambiar el curso de la historia. Un personal que trabaje por el grupo, por el equipo, en el que los personalismos pasen a segundo lugar para buscar el bien del equipo. Como decía Iker Casillas, "el trabajo de equipo se impone a las individualidades" (viva la roja!!)
Para que nuestras bibliotecas sean únicas, el mayor activo es el personal que si es único y en la medida en la que seamos capaces de adaptarnos en cada momento, de responder de forma inmediata, en tiempo real si fuera posible, a las necesidades actuales y por venir de nuestros usuarios, que tambien son únicos.

sábado, julio 03, 2010

El bibliotecario en su caverna


Manuel Erice escribía hace poco acerca del periodismo y cómo sobrevivir a la revolución de este oficio. Conforme leía el artículo, encontraba, como ya es habitual, más coincidencias entre este oficio y los bibliotecarios, por varias razones que intentaré argumentar al hilo de las palabras del propio Erice.
Citando a Vittorio Sabadin y su libro «El último ejemplar del New York Times», en el que describe la imagen de «hombres de mediana edad, impermeable y sombrero» que rebosaban los vagones del metro en hora punta con la cartera en la mano primero, y con el periódico en el bolsillo años más tarde, y cómo hoy se estarían convirtiendo en hombres -y mujeres- absortos en sus móviles o en cualquier otro dispositivo digital, en busca de las últimas noticias, en texto, en foto y ya también en vídeo.
Los cambios tecnológicos van tan deprisa que apenas se ha asentado un mito, surge otro que lo derrumba como un castillo de naipes y así, ahora vemos como el mismísimo uso tradicional de internet a través del pc se ve desbordado por otros soportes que no obligan al usuario a estar atado a la oficina o su casa para trabajar o estar informado.
Esta es la realidad que Erice describe, y es la misma realidad que una y otra vez leemos a través de los informes y noticias que nos llegan (porque nos llegan, ya no las buscamos).
Y sin embargo los líderes, los gestores de nuestras bibliotecas siguen sin darse cuenta cuando estamos exactamente ante la misma situación. ¿Cuantas bibliotecas se han puesto las pilas y ofrecen la versión móvil de su web?, ¿cuantas bibliotecas han superado la preeminencia de lo textual para ofrecer información multimedia? Parece mentira que llevemos ya tanto tiempo hablando de los cambios tecnológicos y de comportamiento de los usuarios y veamos tan pocas evidencias en las webs de las bibliotecas y en la oferta de sus productos y servicios. Acostumbrados a las normas, nos limitamos a respetarlas, pero no a innovar. ¿Cuantas bibliotecas han cambiado los tradicionales pcs que atan a la mesa al personal, por portátiles o dispositivos móviles? En algunos casos hasta se ve como una excentricidad!!!
Dice Erice que los periodistas tras obras como la de Francis Pisani («La alquimia de las multitudes»), entre otros, al menos han aprendido a pensar otra vez en el lector. ¿Qué nos falta a los bibliotecarios para volver a pensar en el lector? Ideas no nos faltan, baste el último post de Fernando Juárez en biblioblog "donde siempre, como nunca"
Hace falta que realmente nos lo creamos, porque estoy convencida de que lo que nos falta son ganas de llevarlo a cabo, por un insano conformismo profesional. Seguimos con Erice:
"Hemos empezado a salir de esa caverna en la que una maldita combinación de decadencia del modelo tradicional, conformismo profesional y creciente exigencia del consumidor, nos acabó encerrando en una suerte de traicionero letargo, como encarcelados en nuestro propio mito platónico".
"Como en la alegoría del autor de «La República», el drama de los periodistas (léase bibliotecarios) ha sido -sigue siendo aún- similar al de los prisioneros de la caverna, encadenados de tal guisa que son incapaces de girar la cabeza, y por eso no contemplan sino las sombras de los objetos que se proyectan en la pared de la cueva."


Esa es la clave de nuestro problema, nos encontramos ante la misma limitación a la hora de volver a nuestros orígenes, a la auténtica misión del bibliotecario. Es difícil, y costoso, pero tendremos que llegar a reconocer TODOS que el lector puede y debe ser un agente activo, no solo con sus comentarios sobre nuestros productos y servicios sino también participando como uno más en la propia elaboración de los contenidos. Al menos en los soportes digitales, no es suficiente ni podemos contentarnos con ofrecer información, por muy enriquecida que la presentemos (Opac social, productos como Syndetics, conexión con servicios de google, etc.).
"Estamos obligados a abrir nuestro buzón interactivo, a analizar todo aquello que los usuarios son capaces también de aportar. Debemos acudir a toda velocidad a espacios como las redes sociales, esas enormes plazas públicas donde millones de personas se comunican y comparten experiencias, opiniones, fotografías, vídeos... "
Que Internet aporta inmediatez, frescura, estilo directo, ya lo sabemos, pero... estamos convencidos de que es eso lo que queremos? ¿que no podemos seguir dando la espalda a estas evidencias que otros profesionales con los que últimamente se nos compara tanto, están siendo capaces de ver, asimilar y actuar en consecuencia?
Como dice también Erice, "los periodistas, (los bibliotecarios), no están muertos, aunque si están en vías de extinción... sólo si no hacemos nada. Están muy malheridos, pero tienen cura".
Solo que hay que reconocer:
  • las bondades y las numerosas posibilidades que ofrecen los nuevos soportes, y por tanto su enorme capacidad para complementar el tradicional ejercicio de este maravilloso trabajo.
  • Que las condiciones tecnológicas permiten contar de otra manera, introducir lenguajes audiovisuales, engendrar nuevos productos y servicios sobre los que nuestros usuarios podrán opinar al instante.
  • Que espacios de concepción posmoderna como las redes sociales o los blogs pueden convertirse en espacios de comunicación y fuentes de información.
  • Tenemos la capacidad de mejorar nuestro trabajo, de hacerlo más completo, de satisfacer al usuario antes, más y mejor. Y debemos aprovechar la oportunidad.
  • Que nosotros, con estas nuevas herramientas podemos determinar cuántos usuarios atraemos. Y podemos medir con exactitud qué les interesa y cuánto les interesa.
"Sobre los periodistas (bibliotecarios) de carne y hueso recae una amenaza en forma de cierres, reducciones de plantilla y disminución de sueldos, como efecto devastador de una doble crisis que mina nuestro ánimo, desactiva nuestros esfuerzos y hace más inútiles nuestros sacrificios. Pero quizá ha llegado la hora de dejar a los editores (gestores) que resuelvan los problemas del negocio y de volver a centrarnos en una labor que nunca debimos abandonar".
Los bibliotecarios, las bibliotecas, tienen cura, también, si llegamos a creernos TODOS que hay que salir de las cavernas y actuar y ya!! Si el futuro está en nuestras manos, ¿a que estás esperando?

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