La cultura de las “estrellas” es la antítesis de la cultura de la colaboración

Con motivo de la próxima celebración de la Iª Jornada sobre Universidad 2.0, en la Facultad de Ciencias de la Comunicación, en Santiago de Compostela, os dejo el post que he escrito en mi otro blog Bibliotecarios 2.0 "Universidad 2.0 ¿qué sabemos hasta ahora?"

En la página en Facebook del evento, se recomienda un post de Manuel Gross realmente interesante ¿Es viable la colaboración 2.0 en las organizaciones actuales? y que no puedo menos que recomendar ya que ofrece una visión real de los inconvenientes con los que nos encontramos en la administración y las empresas en relación a sus rígidos y tradicionales sistemas organizativos. 


Con estos sistemas, no es posible una red de cooperación 2.0. No con estos organigramas, y por estas razones que describe el post: 


  1. Nuestra cultura social dominante, la que vivimos día a día, la que esta omnipresente en todos los medios de comunicación, sean éstos los tradicionales o los medios sociales propiciados por la Red, está orientada a magnificar al personaje de éxito como individuo, sea en el campo de la empresa, la política o el entretenimiento.
  2. La cultura de las “estrellas” es la antítesis de la cultura de la colaboración. El que está arriba en la escala socioeconómica es el más adaptado, el más “brillante” como las estrellas. Sin embargo, salvo excepciones, es un mito porque la mayoría de los individuos que alcanzan el éxito es gracias a la ayuda y el trabajo, directo o indirecto, de otros individuos.
  3. La cultura organizativa actual dominante está basada en la coordinación con un modelo de mando y control: liderazgo basado en el mando y control, grupos de personas con tareas definidas y procesos, entre otros aspectos.
  4. En este modelo organizativo el elemento clave son los procesos, conjunto de actividades, la gran mayoría estandarizadas, encadenadas unas con otras y con secuencia lógica, donde intervienen grupos de personas especializadas con el objetivo de obtener un resultado final de valor añadido en base a distintos elementos y que requiere una cooperación predeterminada entre los distintos grupos de las personas asignados a las actividades para garantizar el correcto funcionamiento de los procesos.
  5. El “mando y control” en casi todos los ámbitos y donde se potencia el “pagar” a unas pocas personas para pensar, mandar y controlar, y al resto para ejecutar las ordenes.
  6. Encontrados escasos ejemplos de un liderazgo más proclive a abrir vías de participación en las decisiones con el objetivo de crear un valor mucho mayor aprovechando y, por tanto, potenciando, las capacidades de las personas en entornos cooperativos donde se prima la colaboración para lograr fines comunes.
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Nieves Gonzalez Fdez-Villavicencio y a otras 317.338 personas les gusta esto.


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