En bibliotecas universitarias....estanterías ¡fuera!

Me gustaría en esta ocasión, llamar la atención sobre una serie de artículos, informes y talleres que están apareciendo en relación a los espacios de las bibliotecas universitarias y el futuro (próximo, hablan de aquí a diez años), de sus colecciones y servicios.

El tema de la gestión de los espacios de biblioteca es sin duda un tema de actualidad, y como prueba de ello además de tres artículos que comentaremos más adelante, podemos ver la convocatoria del próximo taller satélite previo al Congreso Mundial de Bibliotecas e Información de 2011 de la IFLA, cuyo objetivo es explorar la forma en que la tecnología  actúa sobre los servicios de biblioteca de hoy en día y, más concretamente, cómo nuestros edificios han respondido a los cambios en los últimos proyectos y cómo los edificios tendrán que diseñarse para responder a los cambios futuros. Un ejemplo más de este interés es el informe que Primary Research Group está preparando sobre los planes de las bibliotecas públicas y universitarias, en relación a la reordenación de sus espacios ante el impacto de la digitalización o los nuevos hábitos de sus usuarios. Como es habitual, el informe se reduce a EEUU y Canadá, pero será interesante conocer las conclusiones a las que llega este estudio.

Centrándonos en los artículos cuyas referencias aparecen al final de este post, los autores, Keith Webster y David W. Lewis, ofrecen una respuesta clara a la incidencia de la tecnología en bibliotecas, "hay que quitar las colecciones impresas y hacer desaparecer las estanterías de acceso abierto de las bibliotecas".

Veamos sus argumentos:
Tradicionalmente las bibliotecas universitarias han establecido su misión en satisfacer las necesidades de información de sus usuarios, adelantándose en la medida de lo posible a estas necesidades. Para ello seleccionaban, compraban, canjeaban, adquirían todo lo que pensaban pudieran necesitar sus usuarios reales y potenciales. La calidad de la biblioteca se cifraba en la capacidad que tenían para hacer llegar a sus usuarios una gran cantidad de materiales que en algún momento les podrían ser de interés. De ahí que uno de los valores de la biblioteca siga siendo el tamaño de su colección.  Sin embargo hoy, como todos sabemos, la situación es distinta. La mayor parte de la información se produce en soporte digital y se distribuye de forma electrónica o en papel. Por otro lado, se está produciendo tambien un aumento considerable en los procesos de digitalización de las colecciones impresas. 

En relación a los libros, la existencia de los eReaders o eBooks se presenta como una alternativa a los libros en papel, y nos obliga también a repensar el papel de las bibliotecas, como se afirmaba recientemente en el foro de IWETEL. Que la 1 de RTVE, en los dos telediarios del día, destaque la noticia del préstamo de ebooks en las bibliotecas públicas españolas, es una evidencia del impacto revolucionario del dispositivo que, por otra parte, las bibliotecas universitarias ya han incluido en sus políticas de préstamo habituales. Otra tecnología destacable en relación a los libros es la técnica de impresión bajo demanda cuya máxima expresión es la Espresso Book Machine, ya implantado en algunas bibliotecas y que crea libros en papel de forma rápida y barata y de uno en uno.

Ante estos hechos, lo que se plantean estos autores es lo siguiente: Si las colecciones son cada vez más digitales y los libros podemos leerlos en eReaders o imprimirlos bajo demanda de forma fácil, rápida y barata, las bibliotecas tienen que replantearse si van a seguir satisfaciendo las necesidades de información de sus usuarios con la compra de colecciones impresas.

¿Y que piensan de todo esto los usuarios?
Por un lado cada vez es mas demostrable que preferimos las colecciones electrónicas, variable que no cesa de crecer mientras que se estanca o decrece el uso de las colecciones impresas. En 2010 cerca de la mitad de la población española de 14 o más años (48,6%) es lectora de formato digital, según datos del Ministerio de Cultura. Múltiples estudios realizados a los docentes e investigadores también lo demuestran. El reciente estudio de Primary Research Group, The Survey of Library Database Licensing Practices 2011 Edition, analiza el gasto de las bibliotecas en recursos-e, un progresivo aumento del gasto en colecciones electrónicas que consume gran parte del presupuesto. Esto es una realidad en nuestras bibliotecas universitarias, por ejemplo, en la Bca de la Universidad de Sevilla, donde la colección electrónica se usa mayoritariamente desde fuera del campus. En el caso de los estudiantes la situación sería la misma si tuvieran la bibliografía recomendada en ese soporte. Es interesante observar como en los trabajos de los alumnos de primero de grado de la Universidad P. de Olavide, todos sin excepción se inclinan por usar los recursos que estén en soporte digital y online. Lo que demandan los alumnos es un mayor número de colecciones en soporte electrónico y, en relación a los espacios de biblioteca, la oferta de espacios diferenciados de aprendizaje, no solo salas de estudio, como respuesta a las demandas de los nuevos métodos docentes. 

Volviendo a los argumentos de los artículos que comentamos, y en relación a la seguridad de las colecciones impresas, sin duda estarán más seguras en espacios cerrados y bien acondicionados que en las estanterías abiertas de la biblioteca, donde el uso es escaso y faltan los requerimientos de conservación exigibles.

Según estos autores, los pasos que todas las bibliotecas deberían dar serían los siguientes:

  1. Progresiva digitalización de las colecciones, aumento de las colecciones en soporte digital
  2. Deposito de las colecciones impresas que menos se usen en espacios intermedios, de fácil recuperación pero bajo demanda, liberando de esta forma los espacios útiles de la biblioteca. 
  3. Esto permitirá que las bibliotecas dejen de ser espacios de almacenaje y se conviertan en auténticos espacios de aprendizaje.
  4. Y se traducirá en una redefinición de los servicios que la biblioteca presta a los usuarios: 
    1. Una mayor relevancia del papel del bibliotecario en la docencia y las actividades de apoyo a la investigación. 
    2. Una ampliación del papel de la biblioteca como compradora o gestora de licencias de sus materiales, a la gestión de los resultados de investigación, los conjuntos de datos y objetos de aprendizaje que se producen localmente. 

Este cambio de funciones permitirá no solo liberar espacios sino también personal, expertos profesionales que realmente apoyen y faciliten los nuevos retos de sus Universidades e Instituciones educativas.

El planteamiento que nos hacen estos autores no nos debe extrañar, de alguna manera venimos hablando de todo esto desde hace tiempo en foros, congresos, mesas redondas. Los autores recomiendan también que se haga una evaluación sistemática de los datos en dos sentidos: hasta que punto los cambios que observamos en los usuarios son permanentes y cual puede ser el valor que la biblioteca universitaria podría aportar a los cambios a los que se enfrenta su institución. 

Y ¿de qué manera afecta todo esto al concepto de valor de la biblioteca?  ¿Cómo se pueden hacer estas afirmaciones cuando en el reciente informe de la OCLC "Perceptions of Libraries 2010" los usuarios siguen identificando las bibliotecas con libros, aumentando incluso esta equivalencia en estos últimos 5 años? El mismo informe se pregunta si esa percepción de lo que es una biblioteca cambiará con la tendencia creciente de inversión en recursos electrónicos y libros-e. Pero hay otro dato importante, casi la mitad de los encuestados identificaban como misión principal de la biblioteca ofrecer información, y solo un tercio con ofrecer libros. 



Quizás, como decía José Antonio Cordón, estamos hablando del final del libro y el principio de la lectura. Y quizás también estemos hablando de la puesta en valor de la figura del bibliotecario. En el mismo informe de la OCLC, el valor del bibliotecario para la sociedad americana aumenta, incluso en un 25% para aquellos que se mostraron muy satisfechos con la ayuda en la búsqueda de información ofrecida por los bibliotecarios. 





Artículos comentados: 
Webster, Keith, "The library space as learning spaces", EDUCAUSE Review, vol. 45, no. 6 (November/December 2010)

David W. Lewis, "The User-Driven Purchase Giveaway Library," EDUCAUSE Review, vol. 45, no. 5 (September/October 2010), pp. 10–11, http://www.educause.edu/library/ERM1057

David W. Lewis, "The User-Driven Purchase Give Away Library: A Thought Experiment," July 2010, http://idea.iupui.edu/dspace/handle/1805/2212

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