Portales bibliotecarios más humanos

¿Qué estamos ofreciendo en nuestras páginas web? ¿Los profesores, alumnos, investigadores usan nuestras páginas web para acceder a los recursos que les interesan? ¿Seguimos pensando que nuestra web es la mejor forma de acceso a los recursos que gestionamos?
En un reciente artículo de Steven J. Bell, en INSIDE Higher ed, "The library Web Site of the future", se plantean todas estas cuestiones y se aportan algunos consejos y comportamientos que se deberían tener en cuenta lo antes posible y de los que haremos un resumen intercalando comentarios propios.
No es un secreto que las bibliotecas universitarias en todo el mundo están aglutinando sus esfuerzos en la adquisición de recursos electrónicos, bases de datos, revistas-e, eBooks, y sque e afanan por presentar portales web con todos estos recursos presentados de forma atractiva..., a costa de mucha inversión en recursos humanos y económicos.
Debería ser por lo tanto un sitio al que acudir en busca de recursos de calidad tanto para la docencia como la investigación. El informe Ithaka de agosto de 2008 y que comentamos en este blog, nos alerta de la desconexión que existe entre lo que piensan los propios bibliotecarios del acceso a los recursos-e a través de sus portales web, y la forma real de acceso a los recursos-e de los propios profesores e investigadores universitarios. Los profesores se están buscando otras vias de acceso a los recursos de su interés, añadiendolo a favoritos o buscandolos a través de los motores de búsqueda. Sin embargo, es la biblioteca la que gestiona todos estos recursos y posibilita que se accedan, pero no es así como lo percibe el profesorado.
En septiembre de 2008, un informe de Simon Inger Consulting, titulado “How Readers Navigate to Scholarly Content”, presentaba datos similares: los portales web de las bibliotecas se usaban por detrás de los sitios web de los editores, los proveedores de revistas-e o las alertas de las revistas por email.
Varios artículos recientes han documentado el acceso creciente a JSTOR a través de Google Académico, en un 159% de 2006 a 2007. Otra forma de evitar el acceso a través de la web de la biblioteca.
Los resultados obtenidos de las encuestas de satisfacción de usuarios en LibQual ofrecen tambien datos que vienen a reafirmar lo dicho: una de las cosas que menos les gusta a los que rellenaron la encuesta fué la web de la biblioteca.
¿Habéis experimentado esta situación en vuestras bibliotecas?. Si alguna vez habéis dejado de dar acceso a los recursos-e a través de vuestro portal web, ¿cuantos usuarios se han quejado?, es decir, en porporción al número que decimos que los usan, ¿cuantos se han quejado, de verdad?. Y sin embargo, si es el préstamo el que no funciona, ¿tenemos la misma proporción de quejas?.
¿Cómo reaccionan las bibliotecas ante estos datos? Mejorando la usuabilidad de sus portales web: interfaces sencillas que recuerdan motores de búsqueda, noticias dinámicas que intentan promocionar el uso de los recursos-e, recursos-e y más recursos-e, mayor personalización, todo para conseguir atraer la atención de sus grupos de usuarios.
Dice el artículo que venimos comentando, que no es tiempo de ordenar las sillas de nuestro Titanic, sino de dejarlo que se hunda.

¿Cual es la misión de las bibliotecas? Conectar a los usuarios con los contenidos, ya sea una base de datos, un artículo-e, un elibro, pero siempre poniendo las barreras mínimas para su acceso, con la mayor velocidad y facilidad posible. Los recursos más populares deben ser muy fáciles de encontrar. Un gran error es esforzarse porque los profesores, investigadores, alumnos conozcan todos los recursos-e que la biblioteca ofrece de una materia. ¿Cuantos canales de televisión tenemos y nada que ver? Los usuarios pueden acceder y están accediendo a cientos de recursos sin saber donde están o cómo encontrarlos. Simplemente llegan.
¿Cómo conseguir que nuestros usuarios sean conscientes de nuestros contenidos y qué portales bibliotecarios deberíamos crear? El cambio dependerá de la implicación de los docentes ya que es un cambio en el que ellos deben colaborar.
¿Cómo conseguir comunidades de usuarios que sean conscientes de los recursos-e que tanto cuestan a la Universidad?
¿En que parte de nuestras páginas web anunciamos las novedades del programa de biblioteca, los eventos, y con qué términos los describimos, los que nosotros entendemos o los que entienden ellos?
Mejor que imitar a los motores de búsqueda, las bibliotecas universitarias deberían diferenciar sus sitios web, mostrando en la parte principal de la web, por donde el ojo se mueve según los estudios, información para promocionar a la gente que trabaja en la biblioteca, los servicios que ellas ofrecen y las actividades comunitarias, que situen a la biblioteca en el centro del campus como un espacio social, cultural e intelectual:
  • Las bibliotecas deben promocionar su lado humano, su vertiente humana.
  • Hay que dejar de centrarse en los contenidos y centrarnos más en los servicios que ofrecemos, dejar de centrarnos en la información y más en las personas.
Las relaciones con profesores y alumnos se convierte así en pieza fundamental de este escenario. Se trata de ir más allá de ofrecer unos recursos a los que podrán acceder sin tener que visitar la web de la biblioteca.
Y si las bibliotecas cambian sus portales en este sentido, ¿donde van a poner todos sus enlaces, sus caros recursos, accesibles a la comunidad universitaria? Muchas bibliotecas universitarias ya se están moviendo en esta dirección, no necesitan que su página web sea un one-stop al que los profesores y alumnos deban acudir para iniciar sus investigaciones. Estas bibliotecas pioneras distribuyen su contenido a través de la red de la universidad, y más allá, colaborando con los docentes en sus asignaturas virtuales o en sus páginas web personales, ofreciendo paquetes de enlaces y módulos ALFIN que facilmente pueden integrar en sus cursos, estando donde el usuario esté y no obligandoles a visitar nuestro portal.

En la Biblioteca de la Universidad de Temple, los bibliotecarios construyen módulos con las bases de datos que los alumnos necesitan para sus asignaturas, incluyendo la ventada de búsqueda en Google o enlaces gratuitos. Si el docente necesita incorporar artículos específicos, pueden añadirse tambien. El contenido del módulo se envia al profesor que es el que lo incluye en su curso, sin la intermediación del bibliotecario.

LibGuides es un ejemplo de integración de una guía de recursos muy personalizada en los cursos virtuales, o en las redes sociales, como Facebook. Las tradicionales guías por materias, hace ya mucho tiempo que dejaron de ser útiles, y hoy se imponen nuevas formas de colaboración con los usuarios. Los estudiantes prefieren guías adaptadas a sus cursos o a sus trabajos de clase, más que amplias guias por materias. Pasó la época de buscar las bases de datos o revistas-e a través del portal de la biblioteca.

En la Biblioteca de la Universidad de Sevilla estamos usando wikis y blogs temáticos cuyo fín es la colaboración entre profesores, alumnos y bibliotecarios, en la recopilación y actualización de recursos de interés en una materia, sus comentarios y debates acerca de estos mismos, los cursos de formación que se imparten, noticias relacionadas. El proyecto es muy ambicioso y hasta el momento solo se están obteniendo los resultados esperados en la wiki de la biblioteca de Ciencias de la Salud, en la que activamente participan profesores y alumnos año tras año. Pero estamos convencidos de que ésta es la ruta a seguir.

El profesor es el auténtico catalizador de esta transformación de la biblioteca y lo que éstas deben hacer es abrirles las puertas a la colaboración, fundamentalmente buscando la integración de los recursos-e en sus cursos y clases, no solo porque de esa forma los docentes los conocen y toman conciencia de su existencia sino tambien porque al estar avalado por el profesor, el alumno los tiene más en cuenta.

Tambien las preguntas de referencia están disminuyendo, y es otra de las oportunidades de la biblioteca estar donde el profesor/alumno pueda necesitarla. No van a ir a la biblioteca por una necesidad de información ni van a esperar dias a que se la resuelvan. Los sistemas de referencia virtual síncronas pueden ser nuestros aliados en estos momentos. La biblioteca de la Universidad de Sevilla está organizando su servicio de referencia virtual usando los programas gratuitos de chat como meebo o plugoo. Estos sistemas permiten embeber ventanitas en cualquier página web de la red de la Universidad con el fín de estar disponible cuando el usuario lo demanda.

Para terminar, los portales web de las bibliotecas no pueden seguir tal y como hasta ahora se habían concebido. La situación de las bibliotecas ha cambiado, su negocio ha cambiado. Ya no son pasarelas de acceso a la información. Ahora deben trabajar por mejorar la productividad de la docencia, el aprendizaje y la investigación de su universidad.
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