Uso de libros-e por estudiantes universitarios (ebrary)

EBrary, conocido proveedor de libros electrónicos (e-libro), acaba de publicar un reciente informe sobre el uso de los libros-e por los estudiantes universitarios: 2008 Global Student E-book Survey Sponsored by ebrary. El informe se basa en una serie de encuestas enviadas a 150 bibliotecas universitarias de todos los paises, y que fueron respondidas por un total de 6492 estudiantes, pertenecientes a casi 400 instituciones universitarias de 75 paises (entre los participantes se regalaban camisetas e iPod). Alrededor del 30% de las respuestas procedían de los EEUU, y el resto de los restantes paises de todo el mundo. España solo se ve representada por 4 respuestas pero la abrumadora participación de Italia, con casi un 50% de los datos, nos hace confiar en que reflejen tambien la situación de nuestros estudiantes. Entre los primeros datos que sorprenden se encuentra el nivel de confianza de los estudiantes hacía los recursos electrónicos. Por aplastante mayoría, los alumnos se muestran confiados a la hora de usar los recursos-e que les ofrecen sus bibliotecas universitarias y la mayoría tambien muestra su conocimiento de la existencia de libros-e en sus bibliotecas. Sin embargo, apenas los usan o bien porque no saben donde encontrarlos o porque prefieren los libros impresos. Tanto para el trabajo de clase y estudio como para su uso personal, los estudiantes usan en primer lugar y con abrumadora mayoría, Google y otros motores de búsqueda, que han eclipsado los libros y las revistas como fuente de información más popular. La diferencia en cuanto a los fines de uso la encontramos en la enumeración del resto de los recursos: para estudio y trabajos de clase usan recursos-e, wikipedia, Google Scholar (que se sigue definiendo como uno de los más usados por los estudiantes), y material impreso. En los últimos puestos nos encontramos con las herramientas y aplicaciones de la web social: blogs, wikis, podcast, redes sociales, etc., que no se utilizan con fines de estudio e investigación pero que si ocupan los primeros puestos cuando se trata de un uso personal de los recursos. Con este otro fín, se invierte la lista. A continuación podéis ver ambas listas de recursos más usados según el fín.


Entre los que usan los libros-e, aún así, el uso mayoritario es de libros impresos, que sigue siendo hasta ahora la mejor opción para el estudiante ya que solo algunas veces elige el recurso electrónico ante una doble versión del recurso. No obstante tambien es significativo el número de respuestas que ante la dobre versión del recurso elegirian la versión impresa. En la interpretación de los datos que aparece al final del informe, Allen McKiel, de la biblioteca de la Universidad de Oregón, identifica una sensación de miedo al desprenderse del libro impreso, presente en estudiantes, profesores y bbiliotecarios, que compara con la pérdoda de un amigo. Es curioso como la transición de la revista a la revista electrónica no fué traumatica, sin embargo no está resultando igual de fluida la transición al libro electrónico. Sobre el nivel de confianza en la calidad de los recursos, el primer aval sigue siendo el profesor, seguido muy de cerca por un proveedor muy conocido y la existencia del recurso en la biblioteca o que haya sido recomendado por el bibliotecario. No tiene mucho peso la recomendación del colega, aunque si aparece como signo de calidad. Entre las características que más destacan de los libros-e se encuentra la posibilidad de buscar, el acceso en cualquier momento y fuera del campus, descarga en portatil, facilidad para copiar y pegar e imprimir, etc. Sobre las recomendaciones que harían para que los libros-e se usen más, sugieren el aumento de títulos, menor restricción a imprimir y copiar. mejores lectores y capacidades multimedia, y algo que nos afecta directamente a los bibliotecarios, una mayor formación en el uso de estos recursos. Normalmente el punto de encuentro con estos recursos es la página web de la biblioteca y el catálogo y en menor medida Google y Google Scholar y las plataformas docentes, y consideran de suma importancia la formación para encontrar estos recursos y usarlos con fines de estudio e investigación. La mayoría coincide en que la forma de conocerlos es a través de los bibliotecarios y recursos de la biblioteca, seguido de los profesores y motores de búsqueda, y la mejor formación en su recuperación y uso se realizaría a través de tutoriales online, páginas de ayuda, formación en persona, videos formativos, etc. Queda patente el uso creciente de los recursos-e, sin desbancar aún la información impresa, y la necesidad de seguir con programas de formación en alfabetización informacional en las bibliotecas que familiaricen al usuario con estos recursos y les ayuden a beneficiarse de las enormes ventajas de las publicaciones online que en número y variedad ofrecen las bibliotecas universitarias. No hay que olvidar que en las estadísticas de REBIUN se observa como el 50% del presupuesto de las bibliotecas universitarias españolas se destina a recursos-e. El informe concluye con una llamada de atención a los editores para que no pierdan de vista las diferentes formas de consumo de información por parte de los jóvenes y a los bibliotecarios para que estén atentos a la proliferación de dispositivos y herramientas disponibles para interactuar con la información que circula en Internet, y su interoperabilidad con una gran variedad de formatos digitales, en el desarrolo de sus colecciones y en la formación en ALFIN a estudiantes y porfesores de sus respectivos entornos académicos.
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