En general, el organigrama de las bibliotecas universitarias españolas públicas es muy parecido: organización jerárquica y relación de puestos de trabajo en los que se recogen con cierto nivel de detalle aquello que debes hacer, a modo de compartimentos estanco. Todo lo demás está vetado. Lo que se define en el puesto de trabajo son las competencias del mismo, pero en absoluto se tienen en cuenta las habilidades, intereses o pasiones del que realiza ese trabajo. La reciente visita de Sonja Haerkoenen, biblitotecaria de la Universidad de Cardiff , en Gales y el relato de la asignación de sus tareas en esa biblioteca, me han llevado al título de este post: ¿en este sentido, por qué lo hacemos tan mal por aquí? Sonja Haerkoenen ha estado recientemente en Sevilla. Políglota como pocas, ha venido para pasar unos dias de vacaciones y de paso estudiar (intensivamente) español, o mejor dicho, perfeccionarlo, aunque se trata tan solo de uno de los cuatro idiomas que habla....
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Un saludo.
Guardia Civil